02-07-2013

Igor Borovikov es un hombre intelectual y práctico. El conquistó su sueño gracias al trabajo arduo y una mente privilegiada. Borovikov es el presidente y fundador de Softline, una empresa de tecnología de la información de escala mundial que opera en 25 países y 68 ciudades, y se afianza como líder en el área de concesión de licencias de software, prestación de servicios para educación y asistencia técnica y jurídica.

Sus padres son educadores; tal vez, por ese motivo, le quedó claro desde muy joven que el estudio era el elemento indispensable para alcanzar el éxito. A la hora de iniciar esta gran empresa, con sólo 20 años de edad, su intelecto fue su mayor activo. Borovikov es Graduado de la Facultad de Matemática Computacional y Cibernética de la Universidad Estatal de Moscú, tiene su doctorado en Matemática Aplicada y Estadística y en Ciencias de la Computación.

“Para las bases de mi negocio, la educación fue muy importante. Yo entendí que al estudiar podía lograr todo lo que me propusiera. Inicié el negocio con 10 dólares de mi propio bolsillo, que era lo único que tenía. Crecí paso a paso, apegado a mis principios y apoyado por mi familia y amigos; algunos aún siguen conmigo la compañía. Pienso que es muy importante ser líder; tanto en la vida privada como en la laboral”, nos relató el empresario durante su breve visita a San José. Guanacaste fue el punto de reunión para celebrar el 20 aniversario de su empresa.
Su compañía factura anualmente millones de dólares en la región y opera en países como Costa Rica, Argentina, Chile y Perú. Para el 2013 apuesta por los emergentes mercados de México y Brasil.
A pesar de llevar una vida agitada, se esfuerza por encontrar el balance y sus grandes satisfacciones las halla en el arte y sus constantes viajes al mediterráneo.
“De todo el mundo, prefiero estar en Rusia; tenemos ciudades bellísimas. Sin embargo, la realidad es que debo viajar muchísimo; creo que el 30 por ciento de mi tiempo lo paso de viaje. Hay ciudades que disfruto más que otras, como Barcelona y Madrid; me encanta la comida española. De vez en cuando me escapo también a Oporto, en Portugal”